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Corrida atlética

En febrero de este año mi vida cambió por completo ¡Conocí el mundo del ejercicio! Al principio me inscribí en el gimnasio y al pasar los meses, entre esas conversaciones de amigos, uno de ellos me comentó sobre las corridas y trekking. Me entusiasmó tanto, que comencé a ir con él a muchas y además, luego se nos sumaron otras amigas a las cuales motivé.

Corrida atlética
Corrida atlética

En general, entreno en el gimnasio, me preparo para las carreras realizando mucho ejercicio de piernas con pesas y trote; además, e incrementado mi ingesta de agua, ya que el cuerpo pierde mucha al ejercitar.

Les contaré una experiencia muy emocionante que pasé en mi última corrida. Siempre competía dentro de Santiago y no lograba ganar, esta vez decidí inscribirme en una que se realizó cerca de Santiago, en El Monte, dentro de la región Metropolitana; se llamaba Corrida Atlética Familiar Preventiva. Fui pensando que sólo sería un entrenamiento para otra, por la cual estoy preparándome mucho, que es la de Everlast; así que decidí inscribirme para correr los diez kilómetros.

Al comienzo, mis amigas fueran de mucha ayuda en cuanto a la motivación, gané el primer tramo. Pero después, debo admitir que sentí que no podría ganar, comenzaron a pasarme muchas personas mayores que yo, pero seguí, no me daría por vencida. Cuando ya casi no quedaba nada por llegar, la sed me invadía de tal manera que estuve a punto de detenerme; sin embargo, en mi mente lo único que pensaba era: quiero ganar. Tardé cuarenta y ocho minutos en acabar el tramo completo y ¿saben qué? ¡Gané el tercer lugar!

Tal vez para muchos no signifique tanto el “último” lugar, pero para mí, significó una gran experiencia ganarle a aproximadamente dos mil personas. El lugar era hermoso, completo de áreas verdes y cerros, esto también motiva mucho; no es lo mismo correr en la ciudad, que correr rodeado de naturaleza. Además, cuando ya todo acabó, pude conversar con las mujeres que ganaron los primeros lugares y me enteré que llevaban treinta y tres años corriendo. Mi orgullo fue mayor, al saber que yo no llevaba ni siquiera uno y estaba junto a ellas.

Increíble, es lo único que puedo decir, fui para entrenar y regresé a casa con una medalla.

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